Logrando Nuestra Visión

Para cumplir con éxito nuestra visión diocesana de llenar vidas de esperanza, nos mantendremos enfocados en las áreas que más nos preocupan:jóvenes, evangelización, unidad en la diversidad, corresponsabilidad en los recursos, liderazgo, y estructuras de organización Así, nuestra iglesia será luz y levadura para nuestras familias, nuestros vecindarios, nuestra sociedad.

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Jóvenes

"Y me contestó Yavé: 'No me digas que eres un muchacho. Irás a dondequiera que te envíe y proclamarás todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte. Palabra de Yavé.'” (Jeremías 1:7-8)

En el próximo milenio nuestros jóvenes no se sentirán solos en la búsqueda de su identidad, de su lugar único en la Iglesia y la sociedad y de Dios. La Iglesia caminará con ellos, afirmándolos, dándoles apoyo, y desafiándoles para que sean lo mejor que puedan. Nuestras parroquias proveerán para ellos una catequesis apropiada, oportunidades de servicio, consejería, liturgias juveniles vibrantes y retiros

Nuestros jóvenes se comprometerán con la persona de Jesús y con los valores de su Evangelio. Verán a la Iglesia como su hogar, un lugar donde se escuchan sus inquietudes. Llenos de esperanza y valor, enfrentarán los retos de nuestra cultura moderna: las drogas, la apatía, las pandillas, la violencia, el aborto, el consumismo y la presión de adecuarse a todo esto. Valorarán la vida. Mostrarán a los demás cómo vivir sin violencia, tanto en sus corazones como en sus relaciones. Nuestros muchachos y muchachas aceptarán, entenderán y afirmarán la sociedad multicultural en la que viven. Ellos se llenarán de generosidad al desarrollar y utilizar sus talentos para construir el Reino de Dios, asumiendo puestos de liderazgo dentro de nuestras parroquias.


Evangelización

"Pero, ¿cómo invocarían al Señor sin antes haber creído en él?  Y ¿cómo creer en él sin haber escuchado?  Y ¿cómo escucharán si no hay quien predique?Y ¿cómo saldrán a predicar sin ser enviados?

¡Qué lindo es el caminar de los que traen buenas noticias!” (Rom 10:14-15

En el próximo siglo todos en la Iglesia de San Bernardino seremos evangelizadores y misioneros.  Llevaremos la Buena Nueva de Jesús a todas las personas y a todos los lugares donde vivimos.  La transmitiremos a nuestras familias, parroquias, escuelas, lugares de trabajo, pueblos y ciudades y a nuestra cultura contemporánea.  Esto significa que aceptamos la persona de Jesús y que crecemos en amistad con Él.  Elegimos vivir nuestras vidas de tal forma que los demás reconozcan que su Espíritu vive en nuestro ser.  Todas nuestras actividades y nuestros ministerios serán una oportunidad para profundizar nuestra fe.  Nos esforzaremos por conectar todos los acontecimientos de la vida a la enseñanza de Jesús. 

Las personas de todas las culturas y grupos étnicos acogerán, nutrirán, desafiarán y serán desafiados recíprocamente.  Renovaremos nuestras parroquias al desarrollar pequeñas comunidades de fe y una catequesis centrada en la familia.  Nuestras escuelas católicas serán centros de formación religiosa.  Nuestras liturgias estarán llenas de vitalidad y se distinguirán por una predicación dinámica del Evangelio.  Daremos testimonio de nuestra fe en el Evangelio trabajando conjuntamente con la comunidad cívica y ecuménica y a través de nuestro esfuerzo por contactar a los marginados, alienados y los “sin iglesia”.


Unidad en la Diversidad

"Así pues, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos del pueblo de los santos; ustedes son de la casa de Dios.”   (Ef 2:19)

En el Tercer Milenio, seremos una comunidad de creyentes que recuerda, afirma y celebra el hecho de que somos una Iglesia de Pentecostés de muchas lenguas, formados en distintas culturas, grupos étnicos y con distintas experiencias de lo que es Iglesia.  No olvidaremos cómo los pueblos inmigrantes enriquecen la diócesis con energía y talentos nuevos, haciendo presente los ricos valores espirituales de México, Centro y Sudamérica, el Medio Oriente, Asia, África y el Pacífico Sur.  Juntos formamos una diócesis ya rica en dones con los pueblos nativos, los afroamericanos y los descendientes de los primeros inmigrantes europeos e hispanos.  Unidad en la diversidad significa que nos hemos comprometido a construir comunidades de fe que sean inclusivas.  Este es un desafío constante que exige una conversión continua de corazón, al dejar a un lado el temor, el racismo y los estereotipos.  Afirmando los dones de todos, les animamos, preparamos e impulsamos para que participen en el liderazgo, en el servicio y en la vida de fe de la comunidad eclesial.  Podremos resolver el conflicto y vivir juntos en nuestra diversidad de una manera creativa, desafiando así los estereotipos de nuestra sociedad.  La Iglesia de San Bernardino celebraremos nuestra realidad siempre cambiante como una comunión de comunidades, un mosaico de colores, una sinfonía de lenguajes, un caleidoscopio de expresiones de fe, representando todos los pueblos elegidos de Dios.


Administración de Recursos

"Quien siembra con mezquindad, con mezquindad cosechará, y quien hace siembras generosas, generosas cosechas tendrá.  Dios ama al que da con alegría.”  (2 Cor 9:6)

En el próximo milenio nunca olvidaremos que Dios nos ha bendecido con la abundancia de la vida.  Entendemos que somos administradores.  Eso significa que somos responsables de los dones que Dios nos ha dado y que a Él rendiremos cuenta de los dones recibidos.  Creemos que al compartir nuestros dones, nos abrimos a una relación más íntima con Dios.  Nuestro desafío como diócesis es identificar, estimular y desarrollar nuestros recursos de una manera creativa, productiva, y responsable.  Vivir la vida en corresponsabilidad significa que ayudaremos en la misión de la Iglesia con nuestro tiempo, talento y dinero. 

Como comunidad de fe, aceptamos el llamado a ser personas que dan el diezmo bíblico con sacrificio, compartiendo nuestro dinero con la obra del Evangelio.  Nuestra generosidad nos permitirá tener el personal y las instalaciones necesarias para proveer los servicios pastorales necesarios.  Siendo mutuamente responsables de nuestros dones,  compartimos la Misión de Jesucristo.


Liderazgo

"Acérquense a él; ahí tienen la piedra viva rechazada por los hombres, y sin embargo escogida por Dios, que conoce su valor.  Y también son ustedes piedras vivas con las que se construye el Templo espiritual.”  (1 Pedro 2:4-5)

En el nuevo milenio nuestras estructuras, la forma en que organizamos la vida de la iglesia, fomentarán un sistema efectivo de comunicación entre las familias y la parroquia, entre las comunidades étnicas y las culturas, entre las parroquias y de estas con las oficinas diocesanas.  Nuestras estructuras potenciarán la participación, promoverán la comunicación y facilitarán la colaboración.  Proveeremos apoyo y asistencia para el desarrollo de las parroquias agrupadas en claustros posibilitando entre ellas la colaboración, el compartir de los recursos, el ofrecer apoyo mutuo y el abordar asuntos comunes.  Las pequeñas comunidades de fe apoyarán nuestro compromiso de influir fuertemente en las familias, los vecindarios y la sociedad.  Estaremos abiertos a los modelos creativos de vida parroquial que sean flexibles y que apoyen y respeten la diversidad de nuestra diócesis.


Estructuras Organizacionales

"Come to the Lord, the Living Stone rejected by people as worthless but chosen by God as valuable. Come as living stones and let yourselves be used in building the spiritual temple." (1 Peter 2:4-5)

In the new millennium our structures, the way we organize church life will foster an effective system of communication between families and the parish, among ethnic communities and cultures, among parishes, and between parishes and diocesan offices. Our structures will empower participation, promote networking, and facilitate collaboration. We will provide support and assistance for the development of parish clusters, to enable parishes to collaborate, share resources, offer mutual support, and address common Issues. Small faith communities will support our commitment to impact family, neighborhood and society. We will be open to creative models of parish life that are flexible, supportive and that respect the diversity of our diocese.